Somos Gema, Jesús y Ana, alumnos del grado de Psicología de la UNIR (Universidad Internacional de La Rioja) de la asignatura de Psicología de la Educación. Pretendemos realizar una intervención psicosocial en la última etapa del ciclo vital. Haciendo especial referencia al aprendizaje colaborativo como futuros profesionales de las relaciones interpersonales
Podemos definir envejecimiento como el proceso biológico por el que los seres vivos se hacen mayores y que conlleva una serie de cambios funcionales y estructurales que no son debidos a enfermedades ni accidentes, si no que aparecen con el simple paso del tiempo, debido a la oxidación del propio cuerpo.
En este proceso se van acumulando una serie de daños moleculares y celulares con el tiempo lo que acarreara una merma de las capacidades físicas y mentales, así como un mayor riesgo de enfermedades y finalmente desembocara en la muerte del individuo (envejecimiento y salud).
Comenzando por la velocidad de procesamiento, podemos decir que con la edad, disminuye considerablemente, llegando a observarse esta disminución desde los 20 años en distintas tareas. Existe también un factor especifico que afecta a tareas concretas y hace que dicha lentitud varíe según los requisitos de la tarea.
Seguidamente, hablamos de un deterioro en la memoria a corto plazo, que será utilizada como indicio de la denominada «demencia senil». El deterioro en la memoria a corto plazo se observa sobre todo en un descenso de la capacidad de almacenamiento y en la velocidad de procesamiento de la información.
En cuanto al control ejecutivo (encargado de los mecanismos atencionales), encontramos déficits en procesos de inhibición y resistencias a la interferencia, lo que dificulta que el sujeto se concentre en una tarea concreta. El sujeto será mas vulnerable a la información irrelevante.
Por ultimo nos centramos en la memoria a largo plazo, a partir de los 25 años de edad se observa una merma en los recuerdos episódicos puesto que los anteriores años, conllevan una carga afectiva mayor y esto facilita su recuerdo. La memoria semántica y la memoria implícita no experimenta deterioro, al menos no un deterioro que sea significativo. Donde si se observa un deterioro mayor es en la memoria explicita, a la hora de realizar tareas de recuerdo libre.
Para concluir cabe plantearse, debido a lo comentado, que la memoria de los mayores se basa mas en procesos automáticos (no conscientes) que en procesos controlados (conscientes) (La Edad Adulta).
Para trabajar sobre ellos podemos recurrir a diferentes tareas como pueden ser:
Con la memoria a corto plazo, podemos utilizar técnicas de recuerdo simples, como es: escuchar música, jugar a juegos de mesa o cartas con familiares y amigos o incluso realizar pasatiempos como crucigramas o sopas de letras.
Realizar manualidades, leer un libro, practicar la meditación y en definitiva toda actividad que favorezca nuestro interés y facilite que su curiosidad y atención aumente, nos ayudará a trabajar sobre el control ejecutivo.
Para la memoria a largo plazo, tareas como organizar recuerdos, escribir un diario o incluso escribir sobre hechos pasados en nuestra vida podrán ayudarnos a mantenerla viva y en constante trabajo.
Por ultimo y en cuanto a la velocidad de procesamiento, podemos decir que las tareas anteriormente mencionadas, pueden ser de especial utilidad también en este área, y ayudar a nuestros mayores a conservar una memoria en mejores condiciones.
El aumento de la esperanza de vida ha obligado a los profesionales del área de la salud buscar nuevas formas de intervenir a nivel psicológico en la población de edad avanzada. El tratamiento farmacológico tiene un beneficio a corto plazo, ya que no van dirigidas al mantenimiento de la autonomía personal, social y familiar (López et al., 2000). De ahí la necesidad de implementar programas específicos y multidisciplinarios para que las personas mayores tengan una mejor calidad de vida.
Tabla 1. Jara-Madrigal (2007)
Terapia de la Orientación de la Realidad (ROT)
Tabla 2. Deus (2006)
La terapia ROT previene el aislamiento social, mejora la comunicación y participación de todo el grupo y trabaja la atención y el lenguaje no verbal
Ejemplo de terapia ROT (Jara-Madrigal, 2007; Leturia y Yanguas, 1999).
Saludo y presentación.
Identificación: ¿Quiénes estamos?, ¿quiénes faltan? El nombre de cada uno de nosotros.
Orientación temporal: ¿Qué día de la semana es hoy?
Orientación espacial: ¿Dónde nos encontramos?
Acontecimientos diarios, cotidianos.
Ejercicios/ tareas de carácter lúdico relativos a funciones cognitivas: como son la orientación, la atención, la retención y la estimulación.
Orientación espacial y orientación temporal: generar recuerdos.
Recordar la próxima sesión, cierre y despedida.
La Musicoterapia combinada con la Psicomotricidad
La música ayuda a conseguir el restablecimiento, mejora o mantenimiento de la salud física o psíquica de los individuos. Combinándolo con ejercicios físicos ayuda a estimular al máximo la motricidad voluntaria y automática, la coordinación, la orientación y las funciones visoespaciales
Tabla 2. Deus (2006)
Sólo se necesita un altavoz, música de la época y ganas de cantar y bailar.
Juegos de Mesa y Pasatiempos
4 ejemplos de juegos de mesa:
Cartas
Ajedrez
Dominó
Bingo
4 ejemplos de pasatiempos:
Crucigramas
Sudoku
Busca la 7 diferencias
Sopa de letras
Técnicas de Modificación de la Conducta
El deterioro psicológico y del comportamiento en los pacientes con envejecimiento constituyen una de las consecuencias más discapacitantes de estas personas y son una de las causas principales de la sobrecarga del cuidador principal. En consecuencia, la prevención, el control y el tratamiento de los trastornos psicológicos y del comportamiento tendrá un impacto fundamental en el rendimiento cognitivo y funcional del paciente, reflejándose todo ello en la calidad de vida global de la familia. Se ha sugerido que la intervención conductual parece ser un abordaje terapéutico útil para controlar y mitigar los cambios de conducta que experimentan los pacientes con envejecimiento.
El proceso de envejecimiento se asocia a cambios biológicos, psicológicos y sociales, muchos de los cuales pueden alterar las habilidades de adaptación al entorno. El declive funcional es progresivo e inevitable, las capacidades físicas y mentales se deterioran paulatinamente, por lo que se relaciona a la vejez con un estado de vulnerabilidad, tendente a la enfermedad, a la debilidad y la dependencia, en la que no es difícil que ocurran situaciones negativas en múltiples niveles de la salud (exclusión social y deterioro cognitivo). En un contexto así, la voluntad necesaria para cambiar los hábitos puede estar reducida al mínimo. Sin embargo, este sombrío escenario dista de ser una realidad en la mayoría de los ancianos. La evidencia demuestra que se mantienen preocupados por su salud y que son capaces de cambiar rutinas y conductas cuando se les informa y capacita de manera adecuada. Para preservar la mejor calidad de vida posible durante el mayor tiempo posible se proponen programas de educación para la salud, que pueden incluir propuestas de control nutricional, desechar el sedentarismo, aprender a no enfermar, estilos de vida saludables…
Las técnicas de modificación de la conducta están desarrolladas para el control de los trastornos del comportamiento. Dicha intervención se fundamenta en el paradigma de la psicología del aprendizaje que considera que una conducta y/o problema puede ser modificable a través de técnicas específicas (control de estímulos, refuerzo, extinción, modificación del entorno o distracción) que pretenden sustituir una conducta por otra más adaptativa. No obstante, el deterioro cognitivo que presentan los pacientes con envejecimiento sugiere que no siempre se puedan cumplir los propósitos de la terapia de modificación de conducta. De hecho, una revisión de la literatura sugiere que una aproximación conductual como tratamiento de los problemas psicológicos y comportamentales del paciente en la vejez puede tener éxito en la modificación de una conducta específica y definida del paciente. Sin embargo, puede tener un escaso éxito en la generalización y el mantenimiento a largo plazo de la conducta deseada.
Trabajar la Reminiscencia
Esta terapia cognitiva se caracteriza por elicitar el recuerdo sistemático de memorias antiguas (autobiográfica y remota o retrógrada), es decir, llevar a la consciencia la historia propia del paciente a través de los recuerdos personales. La reminiscencia constituye una forma de activar el pasado personal del paciente mediante la presentación de estímulos facilitadores tales como objetos, canciones, lugares, fotografías o películas.
Se interviene recordando los aspectos sucedidos en el pasado del sujeto, partiendo del supuesto, ya ampliamente consensuado, de que los recuerdos antiguos y remotos se encuentran relativamente preservados. Así pues, se trata de centrar el recuerdo en los aspectos personales de los acontecimientos vividos más que en la perfección del recuerdo y de su correcta localización episódica.
La Reminiscencia consiste en pensar o hablar sobre la propia experiencia vital, a fin de compartir recuerdos y reflexionar sobre el pasado. Esta terapia se puede llevar a cabo de modo formal con una estructura y dirigida por un profesional, o de modo informal entre los familiares.
El objetivo principal de la terapia de Reminiscencia es la estimulación de la memoria episódica autobiográfica. Aunque el objetivo principal sea estimular un área específica, siempre existirá una estimulación cognitiva colateral. Así, con la terapia de Reminiscencia también estimulamos la atención, el lenguaje expresivo y comprensivo, la orientación en las tres esferas, la memoria semántica y gnosias entre otros aspectos. Por otro lado la reminiscencia ayuda a mantener la identidad personal y favorece la autoestima.
Durante la terapia se puede dar el caso que, para algunos pacientes, la evocación de recuerdos resulte difícil, ya sea porque tienen recuerdos dolorosos o porque no le apetece dar información sobre su vida a otras personas. Es posible que algunas personas participen más y otras sólo quieran escuchar, hasta que se sientan más a gusto o se les ayude un poco. De cualquier forma, siempre es positivo compartir recuerdos tanto tristes como alegres.
El deterioro cognitivo constituye un frecuente motivo de consulta. Ante su sospecha es obligatorio realizar una correcta valoración del estado mental de la persona que incluirá la evaluación de las capacidades cognitivas y de la función ejecutiva, así como la valoración de su estado emocional. Se valorará conjuntamente el estado funcional del individuo que abarcará la personalidad y su conducta, además del grado de afectación de las actividades instrumentales y básicas de la vida diaria. Las terapias no farmacológicas (TNF) en el envejecimiento y las demencias representan un conjunto de intervenciones orientadas a estimular el rendimiento de los procesos cognitivos, mejorar la afectividad, potenciar la independencia en la vida cotidiana y, en última instancia, incrementar la calidad de vida de los pacientes.
Se evidencian los resultados positivos que se obtienen por la aplicación de un programa de TNF en el envejecimiento. Es importante destacar que los individuos con deterioro cognitivo se benefician más del mismo, si bien su aplicación generalizada parece resultar un óptimo programa preventivo primario en estos aspectos cognitivos y emocionales.
No cabe duda que las diferentes técnicas de estimulación cognitiva o de tratamiento no farmacológico, encaminadas a estimular las capacidades neuropsicológicas residuales o preservadas de pacientes con un proceso neurodegenerativo en curso, parecen proporcionar datos alentadores respecto a su eficacia. Finalmente, se puede observar que el efecto terapéutico de la intervención cognitivo-conductual en las demencias no sólo debe estudiarse en la esfera cognitiva de los pacientes con un diagnóstico de un proceso neurodegenerativo sino que dicha intervención puede incidir positivamente en diversas áreas tales como la familiar, la esfera funcional o la conductual.